Hay más tiempo que vida
- Victoria Gómez

- 21 feb 2024
- 3 Min. de lectura
Hola holaaa, ¿cómo están? Espero que muy bien, en caso de que no sea así de todo corazón espero que las cosas mejoren. Les cuento que estos días han sido muy alegres para mí que estoy disfrutando mucho de está etapa que estoy viviendo.
Mi abuela en diversas ocasiones nos ha dicho “hay más tiempo que vida” y creo que no le había puesto tanta atención hasta que hoy iba en el tráfico y me puse a reflexionar sobre ello. Nos afanamos tanto porque las cosas salgan tan rápido, que no disfrutamos ese proceso que se vive. Puedo mencionar que a veces al comer lo hago en modo automático y no disfruto tanto el sabor de la comida, comparado en ocasiones cuando estoy con buena compañía, disfrutando de la comida, momentos en donde se siente la felicidad genuina. Quizás puede ser irrelevante el disfrutar el sabor de la comida para unos, pero creo que más allá de lo que es esa acción, mi punto va dirigido a que vivimos en un afán día a día, que se nos olvida lo más importante, vivir.
La juventud es algo que nos mantiene con alegría, sin embargo es en la etapa donde más miedo, ansiedad y tristezas he vivido, la inseguridad y el miedo al qué dirán aterra mi alma, pero me siento tan viva cuando abrazo a mi mami, cuando salgo con mi hermano a comer y al cine, cuando llego a mi casa y mis perritos se emocionan por mi llegada, cuando río con mis amigos, cuando escribo con mucha inspiración, cuando manejo y lo único que miro es el camino que está enfrente, y todos esos momentos donde la vida duele un poquito menos, entonces me pongo a pensar ¿por qué no todos los momentos son así? porque debemos de aprender a disfrutar la vida y celebrarla cada día. Vivimos una vida tan planificada que se nos olvida dejar de programarla para realmente disfrutarla.
Antes me daba miedo amar, ahora me considero la más enamorada del amor, (eso diría mi mi maestra favorita) y creo que es válido expresar nuestras emociones de forma genuina, así como nos enamoramos de los seres humanos, podamos aprender a enamorarnos de la vida, de sus atardeceres, de la música que nos rodea, de lo que aprendamos, enamorarnos de esas personas que su presencia se siente como un rayito de sol en ese frío y no me refiero únicamente en el ámbito romántico, nuestra familia y amigos puede salvarnos también, porque como colectivo creo que necesitamos ese cariñito y aprecio para seguir creciendo y mejorando. Así como riegan a una planta, cada vez que la rieguen la planta se verá mucho más bonita porque sabe agradecer esa atención y el agua.
Cuando le sonríes a la vida, ella te sonríe de regreso. Soy fiel creyente que todo pasa y todo llega, que así como amanece y anochece rápido, así se nos va la vida, y no tenemos que vivir esclavizados por la rutina, debemos de encontrar la razón diariamente para enamorarnos de la vida, y pensar que si estamos muy cargados “hay más tiempo que vida”, el cansancio físico y mental nos hace no poder ver las cosas desde un panorama con agradecimiento.
Gracias a mi abuela por siempre dejar aprendizajes en mi vida, sus frases quedan como tatuaje en mi corazón.
¡Gracias por leerme!
Cualquier sugerencia o comentario es permitido,
nos encontramos en un lugar seguro <3
Con cariño,
Vicks Gómez





Comentarios